Crisis de pánico

  Dolores que hacen pensar que se está sufriendo un infarto cardíaco, son parte de los síntomas que describen los pacientes que han sufrido un ataque de este tipo.

Se encuentra en una reunión o comiendo en un restaurante con amigos. De pronto comienza a tener una extraña sensación: siente que le cuesta respirar, tiene palpitaciones en su pecho o dificultades para tragar. No puede concentrarse en lo que las otras personas hacen o dicen, sino que está preocupado de sus síntomas.
 

Toma agua, se levanta, va al baño, porque piensa que puede ser algo pasajero y el malestar pasará. Estos episodios quizás se repiten con alguna regularidad y quizás comienza a preocuparse por su salud, pensando que podría tener alguna enfermedad cardiaca. Pero luego de realizarse todos los chequeos médicos y que le digan que no tiene nada físico, un especialista podrá concluir que lo que sufrió en esa reunión fue una crisis de pánico. Esta descripción, que aparece en la guía educativa para pacientes con crisis de pánico, es sólo un ejemplo de cómo puede ser esta situación.

Las crisis de pánico son episodios de miedo acompañadas de síntomas físicos intensos y molestos. “El comienzo del trastorno de pánico generalmente ocurre con una o varias crisis, sin que la persona pueda identificar una causa evidente”, explica la psiquiatra de Clínica Avansalud, doctora Sylvia Vega. Los síntomas físicos habitualmente son alarmantes: se produce una sensación de falta de aire o de opresión en el pecho que puede ser incluso dolorosa, lo que la hace parecer un infarto cardíaco, malestares de tipo neurológico como mareos y hormigueos, malestares gástricos, etc. Pueden ocurrir con distintos grados de intensidad, con frecuencias variables e inmotivadas o situacionales y su inicio es incierto: nadie sabe por qué ni cuándo ocurren.

Les sucede tanto a hombres como mujeres, y aparece con mayor frecuencia en adultos jóvenes.

Tratamiento

El tratamiento para el trastorno de pánico se puede dividir en dos partes, explica la especialista:

- Suprimiendo las crisis de pánico no motivadas
- Perdiendo el miedo y las actividades que evitan relacionadas a las crisis.

Es sumamente importante tratar ambos componentes, pues puede ocurrir, según la doctora Vega, que los pacientes eliminan las crisis de pánico a costa de restringir su nivel de actividad, como por ejemplo que eviten salir así no tienen episodios, lo cual no es un resultado óptimo.

El objetivo del tratamiento es que el paciente pueda volver a tener un nivel de actividad comparable al que se tenía previo al comienzo de las crisis.

En términos generales, el primer objetivo – suprimir las crisis de pánico inmotivadas – se puede conseguir con algunos medicamentos y el segundo objetivo – perder el miedo y deshacer las evitaciones – se consigue con cambios conductuales dirigidos a enfrentar las situaciones que generan temor y que desencadenan crisis de pánico situacionales, para así recuperar el espacio perdido con las evitaciones adquiridas en el tiempo.

Tratamiento farmacológico

Para tratar el trastorno de pánico usualmente se utilizan medicamentos de dos tipos, antidepresivos “antipanicosos” y benzodiazepinas.

En el caso de estos últimos, son fármacos que actúan en el corto plazo. Son muy útiles, especialmente al inicio del tratamiento pues disminuyen la posibilidad e intensidad de tener una nueva crisis. Con mucha frecuencia se utilizan “en caso de emergencia”, que es usualmente lo que se hace en los servicios de urgencia cuando llega un paciente con una crisis de pánico.

Los antidepresivos “antipanicosos” disminuyen progresivamente la frecuencia e intensidad de las crisis de pánico. La disminución en la intensidad de la crisis, muchas veces es percibida por los pacientes como una “crisis abortada”, es decir que comienza a desarrollarse pero no alcanza la intensidad que solía tener. Estos medicamentos funcionan de manera lenta, tomando semanas en hacer su efecto.

Tratamiento conductual

La especialista de Clínica Avansalud recalca que es fundamental acompañar la terapia farmacológica con tratamiento conductual. “Es importante realizar una psicoterapia para enfrentar los temores identificando las situaciones que lo provocan y luego controlarlas”.

Como medidas preventivas, la doctora Vega señala que además se debe promover estilos de vida sano, con la práctica de ejercicio físico regular, una buena alimentación y horas de sueño para descansar. Junto con ello, se deben controlar los factores que producen estrés y las sobrexigencias laborales y personales.  
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